DOS POEMAS DE GASPAR PEÑALOZA | Inéditos|

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Pablo Contreras | DE SOBREMESA | Óleo sobre madera, 32 x 49,9 cm., 2014 | Instagram

 

TARDE DE GUERRILLA

Aguantar hasta que sacan otro conejo

del sombrero: detenerse

pestañeo y contengo

el golpe de una ciruela

verde, en la frente

lo persigues hasta el ahogo

aunque sabes, no hay manera

de devolver la ofensa

peor, esa persecución

la intensifica

por eso renuncias a la carrera

notas ya estás lejos de la base

volver y proteger el rostro

podría demostrar convencimiento

o aceptaste, no hay más

que la manzana donde vivo

al final de la queja

como al deshojar una flor

encuentras un líquido dulce

peso escaso si el abandono

dona al paisaje una perspectiva

aunque podes los restos podridos

tendrías que esconderlo en algún lugar

mejor pararse, observar en la luz apagada

un incienso gira y forma un círculo

asúmelo como tu reflejo

puedes seguir persignándote

en la micro si es lo que sirve

defender la foto familiar

todavía

el refrigerador hace música

con sus averías, es otro pero aún

está el silencio para escucharlo.

 

MAQUETA

Que acaba en mal clima al dibujar un puente

purgar la pereza agotarse volver

con la cosecha sobre la espalda

sin pensar que el sol la madura

el paisaje nunca será uno

más, entre mis dedos

solo queda indicar sus matices

uno, el abandono, dos

el despertar

en la calle no hay árboles frutales

la cosecha por propinas la acarrean

hasta el cuarto piso donde vives

una mañana lanzaste una uva a la calle

bajo esa mancha aturdida por el tráfico

fundimos las joyas maternas para hacer un garrote

contra árboles sin frutos trepando el cielo como si estuviera

quemamos las fotos paternas para hacer un rito

el humo trepando junto a la vista

tras las nubes ya no está

entrar crujiendo de sed en la maceta

levantando pavimento frente a las tiendas comerciales

sin arte no hay resorte ni suerte de rumbo

dardos repartidos contra el pecho de este tiempo

al nombrar el polvo que la razón

esconde bajo la alfombra

embarazando a oscuras el terreno llano

y la palabra desaloja contra nuestra voluntad

así el paisaje, un ejercicio

que cabe en la palma de la mano

se llena de luz, sacamos de cuajo

la cortina para tapar el puente

se lo queda el musgo

al ver crecer la mancha verde

aprendemos de los viejos

descansamos al estar

en dos puntos a la vez.

Gaspar Peñaloza

Gaspar Peñaloza

(1994) Vive en Viña del Mar, vende libros, va por este año al taller de la fundación Neruda y escribe poemas
Gaspar Peñaloza

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