Visitas al taller: Colectivo Gamera: Sobre la Autogestión y la Interdisciplinariedad

Antonia Valladares, Macarena Gutiérrez, Victoria de la Parra y en el celular Dayana Guzmán

Colectivo Gamera está conformado por Macarena Gutierrez, Antonia Valladares, Dayana Guzmán y Victoria de la Parra, jóvenes de distintas disciplinas, reunidas para “investigar, crear y difundir arte inmersivo”, es decir experiencias envolventes que pongan al espectador en un rol activo, además de 14 colaboradores que varían según el proyecto desarrollado:maquilladores, diseñadores, médicos, ingenieros, artistas, psicólogos y filósofos.

A finales de julio de este año, Gamera ocupó el espacio del Centro Cultural del Palacio La Moneda para realizar “Baila Como Quieras”, evento que propone la acción de bailar —la de toda la vida—, pero descontextualizando esta actividad de los espacios normalmente asociados a ella. Así, se proponen ciertos elementos alejados de la norma: la cita puede ser a las ocho de la tarde, en espacios como Casa Parque Villaseca, el GAM o el Centro Cultural de La Moneda, hay un DJ “pinchando” música electrónica, hay luces y gente apretada moviendo los brazos y las piernas, hay infiltrados de Gamera bailando desenfrenadamente, contagiando a los asistentes del deseo de liberación y experimentación. Y solo dura dos horas y fin, no hay previa o carrete posterior, solo sudor, cansancio y la sensación de que algo extraño pasó en esa fiesta acotada. Además de este proyecto, Gamera ha llevado a cabo otras siete acciones, entre las que destaca la obra de teatro inmersivo “Axonia”, mezcla de teatro y videojuego donde tanto asistentes como organizadores reciben un rol en el reparto, y con ello la responsabilidad de la inmersión e improvisación teatral en pos del desarrollo de la obra.

Baila Como Quieras CCLM, año 2017 | Fotografía cortesía de Colectivo Gamera

El trabajo del colectivo se ha caracterizado por la movilización de diversos recursos humanos y materiales. Y si bien se enfrentan a los típicos problemas de la escena cultural en Chile (financiamiento y apoyo), han sabido encontrar soluciones para seguir avanzando. Aún así, en toda su gestión encontramos lo mismo: cariño por lo que se está haciendo. A continuación un extracto de lo que fue nuestra visita a la casa de Vic —centro de operaciones Gamera—, donde conversamos sobre su proyecto, los espacios que estos habitan y el trabajo colectivo e interdisciplinario.

Los proyectos que han creado, parecieran no tener un espacio físico ideal inserto en nuestro contexto como para asentarlo, lo que los ha llevado a experimentar distintos tipos de locaciones ¿Cómo ha ido funcionando esa apropiación del espacio? ¿Qué conclusiones han sacado de estas experiencias?

El taller de Colectivo Gamera, año 2017 | Fotografía: Santiago Miranda

Macarena Gutiérrez: Eso depende del proyecto. Para cada uno hemos pensado lugares cercanos a lo ideal. En “Baila Como Quieras” principalmente son espacios culturales, porque espacios como un Bar empiezan a chocar con los principios del proyecto. En “Axonia” era súper limitante el espacio en el cual podíamos estar. También podíamos hacerlo en bares o pubs, pero se vuelven problemáticos por el tema de la renta. Idealmente, incluso la casa de la vecina era parte de la obra, porque nos preocupamos del recorrido hasta llegar al espacio donde se realizaría el evento. Pienso que ha sido super rico para el colectivo, por el espíritu de la experiencia y por la generación de redes. Siendo autogestionados no le pagamos a los lugares en los que estamos. Siempre es un porcentaje de la entrada, o a cambio de mano de obra. Arreglamos el patio, cambiamos las instalaciones, limpiamos, enceramos el piso.

Tiene sentido. Le han sacado mucho provecho a la autogestión, como una posibilidad de crear comunidades y redes.

Maca: Exacto, eso ha sido bacán y siento que hemos quedado súper bien parados en los espacios a los que hemos llegado. Si bien, de repente hay ciertas rencillas, se tratan de la mejor manera (para colaborar). Ahora que nos metemos más con instituciones por el “Baila Como Quieras”, (GAM, Matucana 100, La Moneda) nos damos cuenta que hay un cáncer en ese circuito y en la cultura; que en verdad estamos todos súper mal. No hay plata, o la que hay se utiliza para cosas demasiado específicas.

Victoria de la Parra: Me gustaría agregar algo importante que es constitutivo de todo lo que hacemos. Esta invitación a la inmersión tiene un carácter súper amoroso, y eso influye en cómo ocupamos los espacios. Somos amorosos con las personas; si vamos a pedirte que participes, queremos que lo hagas de la manera más cómoda posible. No queremos ser como los payasos o los mimos que usan de ejemplo a las personas y las terminan ridiculizando. Por eso en nuestros proyectos alguien te recibe, te saluda y te explica, que tienes un camino hasta donde llegar, y también un momento al final para poder considerar todo lo que te pasó. Esto es muy importante y en todos nuestros proyectos existen esos momentos, que sí, tienen algo terapéutico a propósito de la empatía con los participantes y los espacios. Llegar a un lugar y dejarlo más lindo de lo que lo encontramos, ser un aporte siempre.

El taller de Colectivo Gamera, año 2017 | Fotografía: Santiago Miranda

¿Qué clase de relación tienen con las instituciones?

Vic: Tenemos una relación de “probadita”. No nos asentaremos en ellas por ahora. Pero también decimos, dale, vamos. Para nosotros hacer el “Baila Como Quieras” significa un costo. Tiempo, plata, etc. Pero creemos en el proyecto, en que es importante para el individuo y la sociedad, movernos libremente con otros. Es mucho más barato, por ejemplo, hacerlo en Villaseca que en otros lados. Entonces vamos pimponeando entre esos lugares que nos significan más costos, como bombitas, para después volver a echarnos para atrás y replegarnos en nuestros lugares conocidos, mientras no hayan fondos que puedan ayudarnos a que la actividad siga siendo también agradable para nosotros. Entonces es un ir y venir. Porque sacamos un beneficio, se hace conocido nuestro trabajo.

Maca: Claro, no es ni lo uno ni lo otro. Es complementar otras posibilidades. Para el último “Axonia”, cuando hicimos el conversatorio alguien dijo, “no lo metan en una institución, porque habrá un corte creativo super fuerte”. “Axonia” era considerado “peligroso”, habían pistolas a fogueo, alcohol, petazetas (risas), tenías que ponerte cierta ropa. Era más atrevido y nos comentaron mucho que esas eran las cosas que le daban valor a la obra. Si lo metes a una institución se pierde todo eso. Pero al mismo tiempo ha sido muy difícil el tema de la plata en la autogestión, porque cobramos, y lo hacemos porque queremos gestionar, costear el proyecto. Cuando tú le pones precio a la obra, las personas vienen con expectativas diferentes. Se exigen grados de producción mayor, o detalles cuando estás cobrando plata.

El taller de Colectivo Gamera, año 2017 | Fotografía: Santiago Miranda

Vic: Empieza a ser un bien.

Maca: A mí me ha emputecido. Es tanta la diferencia cuando cobras que cuando no cobras. Si no cobras todo es como “oh, bacán”; y si lo haces te cuestionan.

Vic: Partimos con aporte voluntario. No ganabamos nada, perdíamos dinero. Y ahora estamos pidiendo un aporte sugerido.

Maca: Es para pagar lo básico. Es un tema delicado, una apatía con el trabajo del otro súper triste. El arte está muy desvalorado en Santiago. Y aunque es muy lindo porque eso hace que nos apañemos y que aunque no ganemos ni uno se genere hermandad, al mismos tiempo nos desvaloriza. La sensación del artista de sentirse no merecedor de los derechos de cualquier trabajador. Es una pésima costumbre.

Antonia Valladares: ¿Qué hay que hacer? ¿hay que dejar de hacer obras? Es decir, ¿No voy a trabajar hasta que me pagues?

Vic: No, trabajas más o pasas 3 años esperando un Fondart.

¿En qué categoría del fondart entra “Axonia”?

Vic: En teatro.

Maca: El año pasado entramos a teatro y videojuego. A mí me sorprendió que en la categoría de videojuego tuvimos más puntaje, a pesar de que era una disciplina que estabamos recién explorando, a diferencia del teatro.

El taller de Colectivo Gamera, año 2017 | Fotografía: Santiago Miranda

Pareciera que la industria del videojuego que se está gestando ahora, buscara generar nuevas dinámicas inmersivas. Es una industria que ha ido creciendo en los últimos años.

Maca: Sí, me parece bonita la forma en que se está gestionando la industria del juego en Chile. Tienen una visión mucho más colaborativa del capitalismo. Su competencia no es “te voy a cagar” si no “empoderarnos juntos” para que nos instalemos juntos y nivelemos juntos. Hay un tema con la temática en Fondart, y por motivos absurdos nos declararon inadmisibles. El conflicto radica en que Fondart solo valora ciertas temáticas. No puedes ganarlo si no hablas de memoria, historia del teatro, etc. Tienes que hablar de lo que ellos hablan.

Vic: Y hacerlo explícitamente. Porque si estás hablando de empatía, de organizaciones horizontales en el espacio, estás apelando a todo eso, no desde un lugar común. Nosotros estamos relatando un discurso político, somos personas nacidas en el fin de la dictadura. Tenemos una carga política que está en el trabajo, en la nueva manera de hacer política o comunidad.

Maca: En “Axonia”. con las postulaciones a fondo, si una obra de teatro no se hace en un escenario es muy difícil lograr que se financie. O apuntar a un público de videojuegos que no va al teatro también.

¿Cómo ha funcionado la interdisciplinariedad en proyectos como “Axonia”?

Maca: En “Axonia” el equipo directivo ha estado compuesto desde un ingeniero en informática, hasta gente vinculada a la literatura, estudios del cuerpo, música, diseño escénico y filosofía. Había un psicólogo y un diseñador de videojuegos. Según su proceso de maduración van saliendo nuevas necesidades y buscamos quién pueda apoyar y suplir eso. Lo bacán de “Axonia” es que cuando estabas diseñando, un ingeniero informático te decía cómo se estructura desde la informática un sistema. O un psicólogo: “las personas van a hacer esto si haces tal cosa”. O un diseñador de videojuegos: “el avatar hace esto”, o para qué sirve cada elemento del videojuego.

Vic: También en el rol de dirección hay una orientación en los proyectos. Hay alguien que tiene un objetivo último, que tiene que ver con nuestro objetivo colaborativo. Vamos “cortando queques”, filtrando distintas opiniones. No es que todos opinen.

Maca: Hay alguien que tiene que ir viendo cómo se integran estas propuestas.

El taller de Colectivo Gamera, año 2017 | Fotografía: Santiago Miranda

¿Cómo pensarían un taller conformado por todas estas disciplinas que necesita abarcar el colectivo?

Maca: Yo creo que tiene que ser una casa con muchas habitaciones.

Anto: Básicamente un centro de investigación.

Maca: Necesitas mucho, una sala insonorizada, una sala de corte, una oficina con mesas, una sala de práctica. Hasta ahora todo lo que hemos hecho es ir de un lugar a otro, a Villaseca[1] porque el -Nacho- tiene su sala de corte ahí, al Club Social de Artistas porque Martín Antolinez tiene su taller ahí. O bien nos reunimos acá,en casa de Victoria,porque hay espacio y sillas.

Entonces podría funcionar como un centro cultural donde cada uno hace lo suyo y luego se encuentran ahí, para trabajar en los proyectos de Gamera.

Vic: Siempre ha sido un sueño tener un taller para cada uno de acuerdo a su disciplina. Pero también con un espacio amplio donde poder encontrarnos y trabajar juntos. Una sala de reuniones y una sala ensayos. Ese sería el espacio ideal. Claro, en Villaseca era así, teníamos un salón, un espacio donde construir y pintar; otro donde hacer reuniones, una mesita en el patio. Nos tomamos esos lugares, pero como somos tantos y al mismo tiempo trabajamos mucho, empezamos a crecer hasta que alguien nos recuerda que somos invitados.

Lo ideal sería que nosotros fuéramos un espacio de residencia, para otros artistas que vengan a colaborarnos y a desarrollar su obra. No como una célula cerrada sino como una con espacio de talleres, y trabajar lo educativo, las prácticas regulares, hacer conversatorios, desarrollar contenido.

Axonia, año 2014 | Fotografía cortesía de Colectivo Gamera

Parte del equipo de Axonia, 2014

Creo que lo que llama a otras personas a participar, más allá de la autogestión, es el amor que tienen a los proyectos, que sean llamativos, que sean interdisciplinares. Son súper complejos y además están en una relación muy cercana hacia el público que los visita. Usualmente, en el arte se pierde esa relación cercana al público. Se piensa para visitantes o espectadores, no participantes.

Maca: La escuela Gamera, pensándolo súper “académicamente”, ha sido un proceso de autoformación. Dirigir equipos humanos de distintas disciplinas. Uno de esos aprendizajes ha sido definir qué es lo que creo que es el arte, desde dónde compongo y con quién estoy dialogando. Pienso que el arte es el diálogo entre las partes. No es solo la pretensión de lo que yo hago.

Vic: Sacar el arte de los artistas.

Maca: Claro, romper la jerarquía del autor. Una cosa que me quedó resonando mucho, cuando vino Theo Jansen[2] para el foro mundial de la bicicleta, es que dijo algo muy lindo. Él encontró la manera de que sus animales se reprodujeran, abriendo su ·receta”. Abrió el código de cómo se construían sus máquinas al mundo entero, y le llegaron invenciones con esa misma lógica. Ahí dijo “por fin logré que mis bestias se reprodujeran”. Lo encontré súper bonito. Empezó a mostrar obras que se habían creado a partir de su código y era increíble. Sería genial poder hacer lo mismo con nuestros proyectos, encontrar una especie de fórmula y liberarla para generar nuevas dinámicas e instancias, y así lograr que los proyectos muten.

  1. https://www.facebook.com/casaparquevillaseca/
  2. https://www.youtube.com/watch?v=Zu3VLfXviAs