La Naomi de los perros: Aranzazu Moena y su pictórico afán por lo decadente | por Marco Arias

NAOMI DE LOS PERROS: ARANZAZU MOENA Y SU PICTÓRICO AFÁN POR LO DECADENTE

 

Sillas de plástico, quiltros callejeros y farándula venida a menos. El imaginario de Moena se exhibió en Galería Aquí, en la Posada del Corregidor y en el Centro Cultural Gabriela Mistral.

 

Te estás perdiendo el Día del Pescador, Marco”, me dijo Aranzazu Moena en un audio de Whatsapp enviado desde el litoral de la Quinta Región. De fondo suenan aplausos y se escucha a un hombre cantando a todo pulmón el clásico hit ochentero de Camilo Sesto, “Nunca Más”.

“¡¡Estoy harto de esperar que la suerte esté de mi lado!!”, grita el pobre tipo por un micrófono de baja calidad, cuestión que me impide entender del todo el mensaje de mi colega pintora. “Es la festividad más piante de todas”, agregó.

Me hace dudar: “¿Aquel masculino lamento karaoke será un mensaje subliminal respecto a cómo se siente Aranzazu?”, pensé. Entre artistas todo detalle carga camionadas de significados, y para mí, Camilo Sesto nunca ha sido inofensivo.

Moena es artista visual de la Universidad Católica y pintora; acaba de cerrar tres exposiciones en paralelo que montó durante el mes de enero, de las cuales sacó cuentas felices. Partió con “Perros”, individual (la primera de su carrera) en la incipiente Galería Aquí, espacio encabezado por Morgana Rodríguez en el Barrio Bellavista. En ella exhibió catorce pinturas de hambrientos y pulgosos canes callejeros construidos en diversas técnicas, como témpera sobre papel o látex sobre madera. En aquella ocasión sus trabajos se vendieron como perros calientes del Doggis.

Luego fue “Independencia”, muestra colectiva que reunió a varios artistas jóvenes de la escena local en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). En esta ocasión exhibió tres retratos de personajes de la farándula extranjera de los años noventa; rostros hoy venidos a menos y que en pleno 2018 sólo hacen noticia por sus escándalos: Cher y Naomi Campbell. La inauguración tuvo flashes, streaming en vivo y a Matías Allende (su curador) en camisa de seda azul. ¿Qué más se podía pedir?

Tercero: Su mención honrosa en el Premio Municipal de Arte Joven de la Municipalidad de Santiago, en donde ganó con una pintura de sus —en algún futuro clásicas— democráticas, post capitalistas e híper globales sillas de plástico blancas, expuesta en la Posada del Corregidor.

“Todo eso en un mes”, pensé. “No puede ser que aquella canción de Camilo Sesto la identifique. No puede sentirse miserable. ¿O si?”. Sigo confundido. Sé que entre la fauna de artistas contemporáneos los pintores somos los más raros (un poco menos que los performers, eso sí). A lo mejor a Moena el éxito le molesta. Quiero hacerle preguntas.

 

 

Aranza, por favor aléjate de ese hombre cantando. Ahora dime, ¿de dónde viene el ímpetu por pintar perros?

Ya ni me acuerdo bien de dónde salió la idea de los perros. Creo que se me ocurrió a principios del 2017, estaba sin pega y sin plata. Pensaba harto en los chacales del desierto.

¿En los chacales?

Los chacales son animales parecidos a los perros. Son carroñeros como las hienas. Estaba pasando por un período similar en donde me sentía carroñera. De ahí me pasé a los perros porque en ellos se refleja la misma idea de la carroña. Me quedé con ellos porque era más fácil sacarles las fotos que luego pinto.

¿Crees que los artistas hoy tienen algo de animales carroñeros?

Siendo artista en Chile uno tiene que estar siempre atento a que caiga cualquier pega, cualquier plata, cualquier oportunidad. Los chacales andan muertos de hambre, vigilando a los otros animales a ver si alguno muere para comérselo después.

Pero me estás describiendo una escena un poco caníbal. ¿En tu camino de artista chacal te has pillado algún cadáver de artista del cual alimentarte? Digo, algún moribundo con buenas ideas…

Supongo que no. Son pocas las personas jóvenes que hacen arte, y menos aún las oportunidades de surgir y ganar plata. Por eso el ser medio chacal ya es casi una obligación. No creo que tenga nada de malo andar atento a las oportunidades. Eso sí, es un poco desalentador, pero bueno: la gente que se siente ofendida por eso es simplemente porque no sabe competir.

 

 

¿Tú por qué compites?

Por todo. Sin competencia es fome hacer las cosas.

¿A qué te refieres con “todo”?

A un posible reconocimiento, una beca, plata, espacios, etcétera. Todos andamos detrás de lo mismo.

¿Da para eso el arte entre las jaurías jóvenes hoy? Uno pensaría que las cosas están mejores; que son los artistas los que hacen su propio camino, no que esperan a que caiga algo…

Supongo que un poco sí. Es que el circuito es chico y falta plata. Igual en todas partes hay que competir siempre.

Pareciera ser que estás muy comprometida con el rol del artista como perro callejero. Tu exposición en la Galería Aquí” fue tan rotunda respecto al concepto que incluso solo la titulaste “Perros”.

Y eso que siempre he sido más de gatos, jajaja. Es que a lo largo del proceso de fotografiar perros en las calles y luego hacer las pinturas de dichas fotos me fui encariñando con los perros; llegué a encontrarlos chistosos o tiernos. De ahí que la muestra fue evolucionado de algo más sombrío a otra cosa más bien divertida, creo yo. La muestra tuvo muchos tipos de perros, y bueno, sí, la llamé “Perros” porque no me interesaba ninguna idea más que aquella: la de los perros.

¿Qué hay en el salto que diste entre los perros callejeros de la Galería Aquí y aquellas figuras de la farándula noventera extranjera como Naomi Campbell o Cher que exhibiste en la muestra “Independencia”, en el GAM?

No sé. Yo diría que no tienen demasiada relación más allá de que yo hice las dos cosas. Me gusta trabajar en proyectos paralelos, así cuando me aburro de uno, sigo con el otro.

¿Cómo construyes las imágenes? Me fijé que la pintura de Cher estaba salpicada en Agorex…

 Las pinturas las hago a partir de fotos que considero funcionan en sí mismas como pinturas. Luego trato de traducir la imagen acentuando las cosas que creí pictóricas en ella. Cuando creo que las cosas que me llamaron la atención de la foto no se traducen bien con óleo o témpera, recurro a materiales alternativos como el Agorex. Estos son mi gesto disidente.

Una pregunta para el gremio que nos cobija: ¿la pintura contemporánea chilena la ves más como una jauría de perros o como una sarta de modelos y cantantes?

 Me gusta verla como una jauría de perros, pero sólo a los artistas jóvenes. Los más viejos son como modelos y cantantes añejos que aparecen de vez en cuando en un programa de entrevistas del Canal 13 Cable.

¿Y tú como pintora te consideras más una Naomi Campbell o un perro quiltro?

Generalmente me siento más una quiltra. Como esos perros que persiguen taxis y muerden las llantas. Aunque a veces quisiera ser más Naomi para tirarle celulares a mis enemigos.

 

 

Marco Arias

Marco Arias

Artista Visual y Rey del Rebote.
Magister en Artes Visuales Universidad de Chile.
Marco Arias