POESÍA | Selección de “Pasar la sal en la mano” de Catherina Campillay

 

 

sobre el futuro de las carreteras

 

no has visto la mañana por eso sabes
algo no aparece en radiografías
va avanzando por alguna parte
le tienes nombre pero callas

y de esos caminos quedarán
vías terrestres
ruinas de esto
vitrina de venas plastificadas

nos vamos      se quedan los niños
buscan los parabrisas
tiran piedras desde las pasarelas
risas    evidencia de que saben
ellos se quedan
vamos en retirada

 

 

horario de visitas

 

aquí dentro no hay nada para regar
en carreras apuesto al segundo tercer caballo
acaricio un moretón sin saber de dónde vino
duele al cruzar las piernas
para no leer siempre el mismo horóscopo
llevaba revistas nuevas
a la sala de espera

este ejercicio de rescatar algas
—con amor y cuidado—
que llegan a este lado como techos
castillos sin código postal

en una pieza húmeda
en un par de lentes perdidos
en no conocer el jade de cerca
del que tanto escriben los chinos

pensar que su color
se parece a algo que haya visto

el agua de la que hablas
cuando los puentes se quiebran
más dulce que el agua de la llave
aún así no puedo tomar la suficiente

 

 

el amor lo calculas

 

suma de las migas que se quedan en tu chaleco
con las que a manotazos tiramos a la alfombra
confiando en que desaparecerán al caer

no hay reconciliación
entre el concreto y las toallas
mojadas que acumulamos por ahí

 

 

ritual contra los incendios forestales

 

hay ríos que desembocan en peladeros
libros ilustrados enciclopedias
acumulan polvo
otro cerro que siempre estaba en llamas
pero de este lado las fortalezas
evitan la multiplicación de pinos

a veces los ríos desembocan en peladeros
nos lavamos los pies
esperamos que la arcilla se endurezca
debajo de las uñas
entre dos lomas hay una palma

que no sabe dar miel
se quemó todo alrededor de los caminos
árboles se partieron por la mitad
el carbón no sirve para comer

 

con basuritas armamos torres de alta tensión
para iluminar la punta del cerro
este juego termina cuando una avenida
ya no parece la misma

y encuentras un cuaderno
donde anotabas los días entre incendios

 

ducha fría

 

costras de bálsamo se acumulan en la baldosa
vacas pastan fuera de la farmacia
espacio entre ambos sin transitar

por ahí pasamos todos los días
evitamos cucarachas durante los meses del calor

no creímos necesario comprar un ventilador
hoy dejamos que el mes nos caiga encima
ropa hecha a medida
para cuando el sol baje
y juguemos a olfatear una ruta de vuelta

 

 

clarividencia

 

cuando pueda nombrar todos los tiempos
medir minutos será cosa de orgullo

de aquí a los días futuros
habrán silencios largos
llantos de guaguas en salas de espera
virus sincicial
palabras que no se terminarán de formar
cuando las interrumpa una bocina
aceite de maravilla
formará pozas bajo nuestros pies

 

 

 

Catherina Campillay

Catherina Campillay

Catherina Campillay Covarrubias (Viña del Mar, 1994)Egresada de Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile. Diplomada en Edición por la Universidad Diego Portales. Becaria del taller de la Fundación Neruda el año 2017. Actualmente trabaja en D21 Proyectos de Arte y es asistente editorial de Pequeño Dios Editores. Publicó el fanzine objetos descontinuados (Microeditorial Amistad, 2017). Sus poemas fueron antologados en Entrada en materia: 17 poetas jóvenes chilenos" (Altazor, 2014). Acaba de adjudicarse la Beca de creación del Fondo del Libro del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes 2018 para su obra "pasar la sal en la mano".
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